Todos lo sabemos: la educación es uno de los pilares más importantes para desarrollar y mejorar un país.
Al igual que otros países en vías de desarrollo, Ecuador hace muchos esfuerzos, pero no siempre son suficientes.
En el 2006, la organización Intervida constató que:
Se calcula que existen 430 000 niños trabajadores en Ecuador.
En el país, las infraestructuras escolares están deterioradas y tanto el material pedagógico como los docentes son muy a menudo inexistentes.
El 52% de las escuelas debería de ser rehabilitada, el 36% completamente reconstruida y sólo el 12% logra tener las condiciones básicas necesarias para una correcta acogida de los niños.
Las escuelas no están adaptadas a las condiciones climáticas y el polvo, las lluvias y los insectos penetran con facilidad.
No disponen de un dispositivo de seguridad básico contra el fuego o salidas de emergencia.
El 88% de los equipamientos escolares están dañados y faltan sillas y bancos en el 46% de las escuelas.
Por supuesto, existen las escuelas privadas con buenas condiciones para atender a los alumnos. La diferencia entre esas escuelas y las escuelitas públicas es bien grande.
No obstante, esa diferencia no genera sinergias. Las escuelas que no pueden proponer una enseñanza de calidad básica sólo tienen dos opciones: quedarse tal como están o desaparecer.
« RECOMENDACIONES.
1. Es necesario que el Estado ecuatoriano asigne los recursos suficientes y adecuados para mejorar la calidad de la enseñanza.
2. Es indispensable que el Estado ecuatoriano adopte medidas educativas eficaces para erradicar conductas que discriminen a niñas y adolescentes de cualquier índole.
3. El estado ecuatoriano debe garantizar la elaboración de textos escolares que no refuercen los estereotipos asignados social y tradicionalmente.
(...)
La situación de pobreza de la población indígena ha obligado que gran parte de ésta migre a los principales centros urbanos, donde las condiciones no son mejores y obliga a que la familia busque otros ingresos, incorporando a los niños y niñas a la oferta de mano de obra infantil.
(...)
El 39% de adolescentes mujeres y el 61% de adolescentes varones se ven obligados a trabajar
(...)
Los niños y niñas describieron jornadas laborales de doce horas de promedio y condiciones laborales peligrosas que violaban sus derechos humanos, incluidas tareas peligrosas, nocivas para su bienestar físico y psicológico. »[1]
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[1] In « Informe Alternativo A La Convención Sobre Los Derechos Del Niño Y La Niña - Periodo: 1996 - 2002 », Cladem Ecuador